
Las recientes directrices emitidas por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) respecto del staking líquido han generado un optimismo cauteloso entre los inversores institucionales, aunque al mismo tiempo han puesto de manifiesto incertidumbres regulatorias y legales no resueltas.
El 5 de agosto de 2025, la División de Finanzas Corporativas de la SEC emitió una declaración aclarando que ciertas prácticas de staking líquido (específicamente aquellas en las que los proveedores de servicios actúan puramente en funciones administrativas o ministeriales y emiten tokens de recibo respaldados uno a uno) no constituyen ofertas de valores según la Ley de Valores de 1933 o la Ley de Intercambio de 1934.
Sin embargo, esta declaración no es vinculante y representa únicamente la opinión del personal de la división, no la postura oficial de la propia Comisión. Por lo tanto, queda sujeta a interpretación y posible impugnación legal.
La comisionada de la SEC, Caroline Crenshaw, criticó públicamente las directrices, calificándolas de “turbias en lugar de esclarecedoras” y advirtiendo que incluso desviaciones menores de los criterios estrictamente definidos podrían desencadenar un tratamiento regulatorio diferente.
La ex jefa de gabinete de la SEC, Amanda Fischer, expresó aún más escepticismo y trazó paralelismos entre el staking líquido y las prácticas de rehipotecación que contribuyeron a la inestabilidad sistémica durante la crisis financiera de 2008.
Más allá de la legislación sobre valores, siguen abiertas cuestiones cruciales en torno a la tributación. Una de las cuestiones más urgentes es si las recompensas por staking deben tributar al recibirlas o al disponer de ellas. Esta incertidumbre dificulta el cumplimiento normativo tanto para los participantes minoristas como para los institucionales, incluidos los emisores de ETF.
Además, la situación de las normas fiscales de los fideicomisos otorgantes sigue impidiendo la integración de estrategias de staking en los fondos cotizados en bolsa. Hasta que se resuelvan estas cuestiones, la expansión de los productos financieros basados en staking en los principales vehículos de inversión probablemente seguirá siendo limitada.
A pesar de estas complejidades, la guía del personal técnico señala un avance significativo en la adopción de la inversión líquida por parte de los inversores institucionales. Sin embargo, también subraya la urgente necesidad de una claridad regulatoria integral en la clasificación de valores, la política fiscal y la estructuración de fondos.







